Según las proyecciones internacionales, para 2030 los casos de enfermedad articular degenerativa se incrementarán considerablemente. Ante este panorama el doctor González De Anda resalta la urgencia de estar preparados con tecnología de vanguardia (como la inteligencia artificial), protocolos individualizados y un enfoque integral que considere no sólo la articulación, sino el estado metabólico y los hábitos de vida del paciente.

Ricardo González

Uno de los diferenciadores en su práctica es la cirugía robótica, una tecnología de vanguardia que ha transformado los procedimientos de reemplazo articular. La implementación del asistente quirúrgico Robotic Orthopedic Surgical Asisstant (ROSA) permite realizar cirugías mínimamente invasivas para colocar implantes de rodilla y cadera con menor riesgo y una restauración anatómica casi perfecta, lo que favorece la reincorporación temprana a la vida cotidiana.

“La cirugía robótica nos permite no solo planificar con precisión, sino también ejecutar cada paso del procedimiento con la mayor exactitud posible. Al usar un software de navegación que procesa datos en tiempo real, podemos adaptar la intervención a las características físicas de cada paciente”, comparte.

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